Por: Diana Jaramillo

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Todo lo que ofreces al  mundo es retornado a ti de una u otra manera según la intención con la que lo has enviado.

Al aprender a dar y recibir desde el amor en tu corazón, abres el fluido de la alegría, la paz y la abundancia en tu vivir.

Recibir es tan sagrado como dar. Las dos, representan formas de expresarte en la vida. Cuando permaneces centrado solo en el dar y te cierras a recibir (o viceversa), estas resistiéndote al crecimiento y al balance personal.

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