Foto por Your Health Update

Este tipo de baños actúa de dos formas sobre nuestro organismo: las esencias  proporcionan un agradable olor  actuando de forma similar a la inhalación, es decir,  las esencias son absorbidas  a través de los pulmones y desde los alvéolos, se difunden a los capilares circundantes y llegan a la circulación  general.  Y además al sumergirnos  en el agua actúa sobre el organismo  al absorber la piel el aceite  esencial. Según el aceite esencial que empleemos, este será  estimulante o relajante. Los aceites esenciales son mezclas de varias sustancias químicas biosintetizadas por las plantas, que dan el aroma característico a algunas flores, árboles, frutos, hierbas, especias, semillas y a ciertos extractos de origen animal. Se trata de productos químicos intensamente aromáticos, no grasos (por lo que no se enrancian), volátiles por naturaleza (se evaporan rápidamente) y livianos (poco densos). Por otra parte el baño tibio tiene propiedades relajantes y un baño caliente tonifica aunque  no se debe  de prolongar demasiado ya que el agua excesivamente caliente debilita.

Debido a la gran volatilidad  de los aceites esenciales, estos se verterán en la bañera  momentos antes de introducirse en ella  ya que con el calor se pueden llegar a evaporar  perdiendo toda su eficacia. Algunos aceites pueden irritar la piel, por lo que al principio sólo se echará un par de gotas de esencia.  Si se aguanta bien, la dosis irá en aumento, aunque 10 gotas  son suficientes  para conseguir un buen baño aromático.

Algunos aceites esenciales relajantes: amaro, ciprés, clavel, enebro, gálbano,  ylang-ylang, cedro, mandarina, manzanilla, mejorana, mirra, nerolí, rosa, sándalo y vetiver.

Los aceites esenciales no son solubles en agua, por lo que una vez que se haya echado la esencia habrá que remover el agua para que se disperse  y forme una película, pero lo más recomendable es echar en el agua una o dos cucharadas de aceite vegetal  base  (los de aguacate, almendra y germen de trigo  son los mejores) y después añadir gotas de aceite esencial.

Otra alternativa es la de añadir al agua media taza de leche, se agita  y a continuación se echará la esencia deseada. A través del baño se consigue que las esencias  penetren en la piel, proceso que se ve acelerado por el agua caliente  que dilata los poros. Después del baño, se envuelve el cuerpo en una toalla  y se seca con suavidad. El aceite habrá proporcionado al cuerpo un agradable olor.